El gato Sin Botas era un gato feo, con ojos verdes, alto, gordo y sin pelos.
Tenía un carácter malo, y se mostraba en muchas ocasiones antipático, tonto y cobarde.
Cerca de él vivía la
princesa que era fea, con los ojos marrones, baja y gorda y tenía un carácter
rebelde, por lo que en ocasiones era muy grosera.
Un día, el gato iba por el campo camino de su
casa, cuando allí se encontró a la princesa. El gato nunca imaginó que fuera
una princesa, porque era muy fea y muy rara. La dama se paró y le preguntó si sabía dónde estaba el pueblo, por lo que el gato se ofreció a acompañarla, ya que
él iba hacia allí.
En el camino empezaron a hablar de muchas cosas.
Llegaron al pueblo y el gato se fue para su casa, pero la princesa le
propuso que en vez de irse a su casa tan pequeña se fuera a
vivir a su castillo donde la princesa vivía sola. El gato le preguntó
que donde estaba el castillo, y ella le contestó que a las afueras
del pueblo. Pero el gato le dijo que prefería quedarse en su casa, con
sus primos y amigos de siempre, que irse a su castillo donde nunca jamás no los podría
ver; así que el gato se fue a su casa dejando un poco extrañada a la
princesa.
/Juan DelGado/ Está en Sexto A
IlusTración SanDra BierMann
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Había una vez un perro llamado Riki, que tenia el pelo marrón, las orejas largas y la cara arrugada. Un día conoció a un gato gris, con rayas negras, la barriga blanca y se llama Miso. Claro, que como es natural, no se llevaban demasiado bien. Riki estaba tumbado en su cama cuando derrepente su dueña le llamo, diciendo:
Riki pensaba que era un cachorro de perro, pero no, era ¡un gato! Nada más verlo Riki se lanzó sobre él para morderle y el gato empezó a gruñir e intentar arañarle.
Unas semanas después la dueña del perro y del gato se fue de viaje, dejando al perro y al gato solos y juntos. En el primer día se terminaron toda el agua y la comida que les tenia que durar toda una semana. El segundo día Riki dijo a Miso:
¿A ti te queda comida?-
No. ¿Y a ti?- Miso.
- Tampoco.- Riki.
- ¿Y ahora qué hacemos? Ninguno tiene cómica y agua.- Miso.
- Tendremos que trabajar en equipo.- Riki.
- Yo, nunca trabajaré con un perro inútil.-Miso.
- Todos servimos para algo. Y si no lo haces morirás de hambre y de sed.- Riki.
- De acuerdo trabajare contigo.- Miso.
Y juntos idearon un plan...
Riki subió a Miso en su espalda y Miso, que tenia su cuenco de agua y el de Riki en su boca, consiguió llenar los dos de agua hasta el borde. Entonces, Riki con su enorme boca abrió la puerta donde estaba la comida y con su hocico, sacó la comida de Miso y la suya, Miso con sus uñas abrió las dos bolsas y entre los dos llenaron sus cuencos.
Desde ese momento Riki y Miso se hicieron amigos, y juntos vivieron muchas más aventuras.
FIN...
/LeTicia SáncHez/
Alumna de Sexto curso
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